La idea de esta entrada llevaba bastante tiempo en el sitio en el que están guardadas mis ideas. Se me ocurrió un día hace unos meses, pero no había tenido la capacidad de escribirla por completo. Hoy, eso ha cambiado. Al leer un cartel, la inspiración ha vuelto a llamar a la puerta de mi mente. Fue algo mágico, supe al instante qué quería escribir y cómo. Allá vamos.

Lo primero que quiero mostrar es la imagen que desembocó aquellas palabras que estás leyendo en este mismo momento.

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Recuerdo que cuando era pequeño quería crecer rápidamente para alcanzar la época de adulto. Uno, de niño, ve las cosas un poco diferentes a como en realidad son cuando creces. Llegar tarde, tener más libertad, no tener que ir al colegio… Son algunos de los pensamientos que pudimos tener en nuestra infancia. Pero qué error más grave el mirar siempre al futuro sin disfrutar del presente.

Cuando uno crece, madura y se para a reflexionar más sobre las cosas que le rodean. Te das cuenta de que vivíamos muy a gusto en nuestra infancia, sin todas esas responsabilidades que nos agobian cada día como una carga que llevamos en nuestra espalda. Por ello, tengo la firme convicción debes disfrutar todo lo que puedas tu presente, pero teniendo en mente lo que quieres para el futuro.

Lo que nos conduce a que… Todas las cosas de la vida llevan su tiempo.

Hace dos años comencé a escribir un libro, y el pasado lo terminé. Estuve varios meses revisándolo y lo presenté a varios concursos y editoriales. Yo sabía que era bueno y tenía potencial, pero no pasó nada. Lo había revisado como cinco veces, y todavía sentía que le faltaba algo. La opinión de un buen amigo me hizo replantearme el publicarlo en aquel momento y dejarlo reposar. Yo me moría de ganas de publicarlo, pero la decisión estaba tomada.

Decidí retirarme por el momento y «afilar el hacha». Estuve tres meses practicando la escritura, sobretodo diálogos, la parte en la que más flojeaba. Con el paso del tiempo podía observar mi propia mejoría. Me sentía más seguro. Hace una semana he vuelto a retomar mi libro. Ahora lo veo con otros ojos. Aunque no lo sabía en aquel momento que decidí no publicarlo, el tiempo me ha dado una perspectiva distinta. Sé que el libro tiene muchísimo potencial, y yo, que no pararé de escribir, soy la persona que va a tallarlo día a día hasta que sea la mejor obra que pueda escribir por el momento.

Como dice la viñeta, a veces las primeras cosas que hagamos pueden que apesten. Lo mejor es saber que a todos aquellos que admiramos, una vez también les apestaron. Por esa razón es importante grabar a fuego las tres palabras claves para llegar a dónde se quiere en la vida: TIEMPO, PERSISTENCIA, Y PACIENCIA.

Tiempo, de dejar que las cosas pasen, de que los procesos de la vida se vayan madurando y nos acerquen más a nuestro objetivo.

Persistencia, para trabajar cada día en pos del sueño y objetivo interno. Para no dejarse vencer por la pereza, la desidia o el miedo.

Paciencia… mucha paciencia… para dejar que los frutos del trabajo propio germinen, para no creer que los sueños se cumplen de la noche a la mañana, para valorar las conquistas cuando se realicen.

Sin olvidar jamás que… Únicamente aquel que se raja en el camino, NO llega a su destino.