Esta mañana salí de la cabina del capitán para asomar mis hocicos por cubierta. Cuál fue mi sorpresa al encontrarme a un grupo de marineros parados frente a otro mientras se reían de él.

—Miradlo, sólo se dedica en sus tiempos libres a tallar esa horrenda figurita de madera en vez de apostar con nosotros a las cartas —se decían los unos a los otros—. Luego, alzaban la vista y criticaban al siguiente que se encontraba en su radio de visión.

—No entiendo cómo es posible que alguien en este barco pueda gastar su tiempo en tocar ese horrendo instrumento en vez de venir a beber buen vino. —Continuaban con su risa.

Después de escucharlos por un rato, me acerqué a ellos y les hice una serie de preguntas.

—¿Por qué odiáis todo aquello que no comparten vuestras ideas, acaso lo que ellos hacen no es tan válido como lo que vosotros hacéis? —inquirí. Estaban comenzando a darme una respuesta cuando continué sin darles tiempo a réplica.

— Yo, como vuestro capitán, estoy decepcionado de ver a gente como vosotros reírse de aquellos que tienen una pasión en este barco. Porque son ellos los que realmente le dan vida a esta nave. Smith talla una figura de madera porque quiere entregársela a su hijo para que juegue cuando volvamos a casa. Slorn toca su instrumento porque así siente menos pesar en el viaje —les conté. Al segundo todos bajaron la cabeza arrepentidos por su actitud infantil y susurraron unas breves disculpas mientras se dispersaban y continuaban cada uno con su trabajo en cubierta.

Con esto quiero reflexionar sobre las distintas formas de vivir la vida que cada marinero ha elegido, tan válidas mientras que no rebasen la libertad de las formas de los demás. En este punto es importante hablar de Respeto. Esa palabra debería ser interiorizada por todos y cada uno de nosotros. Debemos respetar todas las expresiones ideológicas, culturales, de fe, formas de estilo de vida. Todo ello, aunque éstas no casen con nuestras ideas, porque como he repetido anteriormente, siempre que no sean maliciosas para el conjunto, coarten libertades, causen daños, o tengan cualquier connotación negativa, todas serán igual de válidas. Porque el mundo está hecho con las distintas percepciones de la realidad de aquellos que moramos esta tierra.

Hoy es Lunes de Pascua, un día importante dentro del calendario cristiano. Acaba de terminar la semana grade de los creyentes, con una pasión, muerte y resurrección de Jesucristo plasmada de mil formas diferentes alrededor del globo. Aquí, miles de personas se reunieron en el centro cada día de la semana para acompañar a las imágenes que junto con los penitentes, van dando testimonio público de la pasión de Jesús.

A muchos les causa risa ver a la gente llena de ilusión aguardar por una fecha en la que saldrá a acompañar a su titular por las calles de Málaga, casi se caen al suelo a carcajadas cuando se  emocionan al mirar atrás y verlo avanzar con la acción de todos los hombres de trono, o cuando la puerta de la Casa Hermandad se cierra hasta el año siguiente. Todos ellos hacen como los marineros del barco, no comprenden la realidad que la otra persona vive. No entienden todo lo que hay detrás de cada salida, de cada lágrima, de todo el trabajo para vivir una semana grande.

Esos mismos que tanto critican y se ríen de aquellos que tienen una fe y una pasión, y la han vivido intensamente esta semana, también poseen locura por algo. Ya sea en el ámbito de la música, el arte, el cine, los videjuegos, deportes, hobbies, coches, lo que sea. Aquí es dónde vuelvo a incidir, Respeto por todas y cada una de las expresiones de realidad que cada persona pueda tener.

Algo parecido me pasa con los scouts. A veces cuando comento que pertenezco al Escultismo, muchos se echan a reír y me preguntan si hago galletas, consigo medallitas o voy a cazar al bosque. Lo hacen porque no comprenden los valores en los que creo, no conocen el voluntariado que hago, las horas que le dedico, la planificación y el trabajo, la educación en valores de los pequeños. Todo ello pagado cuando soy consciente de lo que aprenden, lo que les aportamos, y el sentimiento de esperanza al saber que estoy contribuyendo a un futuro mejor.

Es por ello importante que siempre antes de reírte o criticar alguna de estas expresiones de vida, te pares a reflexionar para qué lo haces. Jugar a un juego de rol o ir a pasar un rato al parque son dos planes totalmente válidos, leer un libro o jugar a un videojuego también.

Por último sólo quiero dejar una última reflexión. Hay veces en los que tu pasión no está haciendo nada de bien en ti, o tú no lo estás haciendo del todo bien con ella, convirtiéndote en una persona sin escrúpulos. En esas ocasiones creo que deberías replantear qué cosas sigues en la vida. Concretamente quiero exponer un caso práctico, nunca generalizando, respeto a todos aquellos que ven el programa de MHYV, para mi vomitivo, pero entiendo que habrá gente que le guste. La línea roja que no se puede cruzar es aquella en la que se estrella un avión camino a Alemania, y todos aquellos fans del programa se dedican (con cero empatía) a clamar al cielo que ese día no van a ver su programa porque han habido unos pocos de muertos en un lugar lejano.

Sin más, antes de entrar en mi camarote, vuelvo a echar un vistazo en cubierta. El mar está calmado y cada marinero se dedica a aquello que le llena interiormente, su pasión, acompañados por otros locos que comparten sus mismas ideas. Me doy la vuelta y cierro las puertas tras de mí.