¡Hola a todos!

Siento la escasa publicación en el blog (casualmente siempre me disculpo cuando publico, tal vez exceso de culpabilidad interna).

Esta vez os traigo un relato relámpago. Es un reto de un libro de escritura que estoy leyendo y con el que estoy mejorando mucho mi estilo (Cuando lo terminé haré un análisis de mi experiencia con el curso-libro), pero lo dejo aquí por si le interesa a alguien más: GOTHAM WRITHER’S WORKSHOP.

El reto me obligaba a escribir cinco minutos seguidos y sin parar un relato a partir de la primera frase. Y este es el resultado:

 

Sam no estaba seguro si era una señal maravillosa o el presagio de un desastre, pero si sabía que aquel suceso era extraordinario.

Volvió a mirar la habitación para comprobar que todo lo necesario estuviera en su sitio, incluido el último elemento que necesitaba para la transmutación: el azufre.

No se pudo creer cuando se dio cuenta del olvido que había sufrido. Tantos meses de espera para nada, porque sin él no podía llevar a cabo el ritual que deseaba.

«Espera —se había dicho para sí mismo—. Tal vez el maestro guarda un poco en el cajón».

Para su fortuna, el viejo Rodo guardaba la cantidad suficiente para satisfacer lo que él necesitaba. Aquello debía de ser una señal buena. «O no», pensó otra voz en su mente.

Fuera como fuese, nada iba a detenerlo. El maestro estaría de viaje por lo menos cinco días más, suficientes para arreglar cualquier estropicio derivado de una mala transmutación.

Pero no, él no iba a fallar. Se había estudiado de memoria la fórmula gracias a repetirla cien veces seguidas. Se conocía exactamente cuánta cantidad de cada ingrediente necesitaba, además de las líneas sinápticas que unirían los elementos.

Sólo le faltaba la experiencia de una primera vez.