—¡Levad anclas! ¡Arriad las velas! —ordenaría el capitán de un poderoso galeón nada más partir hacia nuevo rumbo desde puerto.

—Comprobad los motores, activad el escudo de energía —mandaría el capitán de una imponente nave espacial a punto de salir del hangar hacia el universo desconocido—. Revisad el radar, los misiles, la propulsión. Tenemos que salir rápido hacia el siguiente sistema solar.

Así me siento yo en este preciso momento, en aquel punto en el que va a dar comienzo una buena travesía. A estos dos capitanes, como a mí mismo, nos embarga el mismo sentimiento, una ilusión por el viaje que nos espera, conocedores de los posibles peligros, pero a la vez llenos de esperanzas por volver salvos a puerto.

El blog se llama Cuaderno de Bitácora  por algo, éste era el libro en el que los marinos registraban la actividad acaecida durante sus guardias. En él se puede leer aquellas vivencias y clemencias que estos aventureros tuvieron que pasar a lo largo de su travesía.

A partir de hoy yo también comienzo un pequeño viaje, que no tengo idea a dónde me llevará, con esperanza suspiro que a buen puerto.

Bienvenidos a bordo.